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viernes, 18 de mayo de 2018

[Disco] Editors - Violence (2018)


Lo siento. Lo he intentado a cada paso que han dado Editors, pero esa alineación de estrellas (y temazos) que consiguieron en The Back Room, su disco de debut, no la he visto ya más en nada de lo que han hecho. Cada vez me parecen más previsibles, y contra eso...

Y es que Cold, canción con la que abren este trabajo, parece un descarte de The Killers; Hallelujah (So Low) intenta ser una imitación de las estridencias geniales de Matthew Bellamy en Muse, con tonadas que podrían parecer de Simon & Garfunkel pasadas por teclados tétricos y sobreactuada épica. 

O lo que sucede con No Sound But The Wind, la típica balada que se cascan Snow Patrol para vender discos; vaya, todo muy despersonalizado y cogiendo tics de demasiada gente sin excesiva gracia. Quiero suponer que hacer de teloneros de U2 tendrá que ver con eso.

Pero hay esperanza en algunos pasos de este trabajo, al menos desde mi humilde opinión, y es que con Violence, el tema titular del disco, topamos con un material imbatible en que la influencia del último Bowie está presente pero bien administrada; y Darkness At The Door, en el que a base de una épica marcial camuflan con bastante gracia sonidos del mainstream actual. Seguramente muchas de las citadas y no citadas resultarán mejores o más efectivas en su traslación al directo, pero aquí en el disco resultan bastante anodinas.



jueves, 24 de octubre de 2013

[Concierto] Editors - Sala Razzmatazz (Barcelona) - 19/10/2013

Antes de aceptar la propuesta de escribir la reseña del concierto de Editors en el 13º aniversario de la Sala Razzmatazz, le advertí a Roco que quizá no era la persona indicada, ya que mi relación con el grupo se sustenta más en el enamoramiento ciego de los principios que se ha ido diluyendo con el pasar de los años, y que ha hecho que perdiera interés en la escucha de sus últimos trabajos.

Así asistí al concierto, por un sentimiento de nostalgia de los dos primeros discos y mucho escepticismo respecto a los dos últimos, los de su cambio de estilo, un estilo que a una amante de las guitarras crudas, sin florituras electrónicas, no agrada demasiado. Pero fui con muchas ganas, quizá esperando que la versión en directo me sorprendiera agradablemente…y así fue. 

Bien es cierto que la sala pecó un poco en el sonido, el bajo apenas se oía y especialmente la voz del cantante, que estaba un poco baja y no sonaba en todo su esplendor, una lástima porque Tom Smith tiene una de mis voces preferidas del panorama indie.

Después de empezar con Sugar y Someone says, ya en la tercera canción apretaron acelerador: Smokers outside the hospitals doors, una canción que pone los pelos de punta y a la vez carga de energía a cualquiera, la gente empezó a animarse. Mantuvieron el calor con Bones, otra de las buenas del segundo álbum. Siguieron con temas de su tercer y cuarto disco; Eat raw meat=blood drool, Two hearted spider, y You don’t know love que, aunque en directo ganan algo en intensidad (en especial esta última), bajaron un poco revoluciones entre el público. 

Pero nuevamente volvieron a inyectar adrenalina, tocando a continuación All sparks que, aunque no creo que sea de los mejores temas de su álbum de debut, sí lleva el antiguo (y creo que añorado por la mayoría) sello de la banda británica. Formaldehyde y sobretodo A ton of love, dos de las buenas de su último trabajo, mantuvieron a la gente en tensión, que ya estaba entregada a la banda. Like treasure sólo sirvió para coger un poco de aliento y afrontar otro de los momentos álgidos, con An end has a start, que, como todos los hits, en el concierto vino seguida de otra de las míticas de la banda, Bullets, aunque para mí ésta sonó un poquito descontrolada y acelerada y podía haber sido sustituida por algún otro tema, como por ejemplo When anger shows, una de mis preferidas y que eché de menos en el setlist. 

Nuevo parón con In this light and in this evening y The phone book (vi algún bostezo que otro entre la gente) para preceder un fin de fiesta, con la imprescindible Munich, donde yo ya perdí los papeles y disfruté como en pocos conciertos, seguida por otra de las antiguas y conciertera, Racing rats. Honesty cerró el setlist dejándonos con buen sabor de boca y con ganas de más. 

El bis fue totalmente electrónico, a excepción de Nothing, la balada más bonita de la noche para mí y que con más guitarreo sonó realmente bien, pero Bricks and mortar y especialmente Papillon, hicieron las delicias de los fans del estilo más sintético de la banda.

Es verdad que Editors ha dado un vuelco a su estilo (y me cuento entre sus detractores) pero si tengo que elegir entre un concierto suyo o de Interpol (banda con la que se les comparó en los inicios y de la que me declaro fan absoluta), me quedo con nuestros protagonistas: un concierto es mucho más que sonido, es ponerle ganas, meterse a la gente en el bolsillo y hacer que disfrute, y ellos, con su energía y un repertorio inteligentemente escogido y bien alternado, lo consiguieron.



* (Fotografías cortesía de Elesh)


miércoles, 19 de junio de 2013

[Disco] Editors - The Weight Of Your Love (2013)


Nunca me he creído en exceso a este grupo británico, que si bien tienen algunos logros en su haber, a mi entender nacieron al amparo del éxito del primer éxito de Interpol y supieron subirse bien al carro, incluso para que la jugada les saliera mejor que a los primeros.

Hace cuatro años de su último trabajo, y como en los anteriores, su fórmula se halla metida en un bucle de repetición de esquemas, que si bien funciona en algunas canciones lo único que consigue es aburrir supinamente.

El single Ton Of Love, con unas guitarras más rockeras y luminosas de lo habitual no está del todo mal, pero el tufo que desprenden a los primeros U2 hace que no me llegue a gustar más, o Formalhyde, para mi el hit del disco, vivaz y efervescente como ninguna otra de este The Weight Of Your Love, y quizás la más cercana al legado de Joy Division de todas las que han escrito Tom Smith y su banda.

El resto, épica lena estadios vacía que no nos aporta nada a nosotros, y me temo que tampoco a ellos aparte de billetes y royalties. Totalmente prescindible.

martes, 6 de octubre de 2009

[Disco] Editors - In This Light And On This Evening (2009)

Descolocado me tiene el nuevo disco de Editors, de los cuales nunca he sido seguidor acérrimo. Cuando estaba preparado para sudar de él como si uno de CatPeople se tratase, van y me sorprenden con un disco, no perfecto, no adictivo, pero con un aprobado alto, todo desde el punto de vista de las orejas que les hablan.

Tras unas escuchas vía youtube de tomas en directo del nuevo material, me preparaba para descojonarme y odiar a otro grupo que seguia la senda del cementerio de elefantes, osease otro calco insufrible de U2, y nada más lejos de La Coruña.

Ya desde el single, ese hitazo que es Papillon, que podría ser la excusa perfecta, para los que les acusan de plagiar a Joy Division, y aqui rizando el rizo, también hacen lo propio con New Order, en una fusión de las dos fuerzas, haciendo con ella, una de las canciones más redondas de los últimos tiempos. Además, gracias al video-clip acaba entrando mucho mejor. Like treasure, por ejemplo, hubiera sido un buen tema de relleno de Interpol y aqui acaba siendo uno de los mejores del disco, ya que convence pero no engancha.

Pero de repente nos encontramos con un tema como Bricks Mortar y comienzas a tener confianza en ellos, y en que pueden tener algo de sonido propio, aunque sea a costa de sonar cómo un video-juego de aventuras medievales o You don't know me, que recuerda gratamente a David Bowie y eso no hace más que engrandecerles, ya que no hacen ningún puto desastre. También en esa tesitura estaría Big Exit, aunque sea algo más floja y no acabe de explotar en ningún momento, cómo parece que amenace mientras dura la canción. Tampoco esta de más nombrar a una prima hermana del Pure Morning de Placebo como es Eat Raw Meat.

Vendría a ser lo que se diría, un digno tercer disco, que no es poco, el elegir el camino difícil, cuando parecía que acabarían siendo una stadium-band aburrida e insulsa, para disfrute de las grandes masas, las cuales no veo capacitadas para ver más allá del arranque de Papillón.

Por cierto, ¡bonita portada!.