En esta casa somos muy de Mazoni, así que cada nuevo disco suyo se celebra como es debido y se escucha de lo lindo hasta que le salga humo. Más si cabe como en este caso que es un todo un derroche rockero, seguramente la faceta que más disfruto suya a título personal.
Arranque potente con la garagera Brúixola Errática, que se transforma en favorita desde el primer acorde y de la que me he hecho mía palabras certeras como "ara mateix no envejo a ningúara tothom me la pela, se’n pot anar tothom a prendre pel cul, jo el primer".
Más agresivo le encontramos en la siguiente en el grito desesperado a que abramos los ojos y estemos alerta que es Desig Imbècil, canción que da nombre al disco y que sonoramente puede recordar por fuerza al Souljacker de Eels. En esa estela chocamos con la metafísica Jaume Pla y con sus caminos sónicos que seguramente harán pensar a más de uno en System Of A Down, tanto por sonoridades como por contundencia.
Pero también sabe desplegar su groove como ha practicado con éxito en anteriores pasos y buena muestra es M'han Sortit Dues Ales, en la que destacaría el magnífico aporte del violín de Lisa Bause y lo hace con esta letra esperanzada y luminosa a la que aferrarse en malos momentos o Vint-i-Suite, tema con el que se cierra el disco, una pieza momento que tiene su punto psicodélico, su punto funk, su punto rapsoda y en general, el punto que solamente Mazoni puede conseguir y entregar. Una de las más gratas sorpresas que nos ha dado y dará este año y de lo que por no perder las buenas costumbres daré buena cuenta en mis listas de lo mejor del año, ya que desde su primer trabajo ha hecho su huequito en ellas y con este discazo no vamos a hacer una excepción.
Siempre he sido fiel a la más que coherente carrera sonora de Mikel Erentxun, tanto a los discos con Duncan Dhu como en sus pasos en solitario, de la que tengo en el olimpo de mis discos de cabecera y referente de la música en castellano el magnífico Ciudades De Paso.
Y en este El Último Vuelo Del Hombre Bala, encontramos al donostiarra eufórica de fuerzas y con canciones que derrochan electricidad y frescura por todos sus poros. Canciones como Muchacha De Ojos Tristes, que se graba en nuestra memoria desde la primera escucha; la excitante Círculos, la que sigue con maestría (y sin repetir formas) las pautas imperecederas de sus clásicos y que deslumbra con su preciosa melodía en la estela de los mejores The Jayhawks; La Vereda, certero primer single que nos emociona a los que hemos disfrutado de lo lindo de discos de Elvis Costello, My Aim Is True o This Year's Model; o Tiempo De Descuento, que parece llamada a ser un himno personal y que tiene un tratamiento de guitarras entre el glam y el noise-rock que deja en bragas a muchos grupos que van de alternativos.
También hay sitio para momentos más pausados, ya sea con la emoción implícita de Ángel En Llamas; la empática Donde Estabas Tú Ahora Estoy Yo y el medio tiempo magistral de Corazón De Mil Inviernos, en la que vemos a un Mikel que no ha perdido un ápice de poder de emocionarnos con sus historias, más bien todo lo contrario. Un trabajo que pone a este artista en el lugar que le corresponde, aunque para muchos ya hace mucho tiempo que está ahí. Un grande.
Poco o nada sabía de la carrera musical de David Duchovny, pero siendo Californication una de mis series favoritas y su personaje de Hank Moody tres cuartos de lo mismo, mi nivel de aceptación ante cualquier cosa en la que se ponga será elevadísimo de inmediato.
Y lo primero que pensé tras la primera escucha completa de este trabajo es que no hubiera chirriado para nada en la banda sonora de la mítica serie citada más arriba, lo que da pistas del material que maneja, y que como de costumbre y sea lo que sea lo que haga, lo hace bien.
Canciones como Stranged In The Sacred Heart no tendría que disgustar a los que disfrutan de bandas como Wilco; Someone Else's Girl, que a pesar de lo complicado de su letra nos puede conquistar con sus sonoridades a lo Steve Miller Band; o Every Third Thought, con la que titula el disco, y que se nota que bebe de la mejor tradición de folk-autores americanos de los últimos treinta/ cuarenta años y en los que pondría como ejemplo a su adorado Warren Zevon o Jackson Browne.
Pero en las que creo que brilla especialmente creo que es en Mo', una casi apología del menos es más, que con una instrumentación mínima y la verdad de su garganta vence y convence desde el primer momento; y Maybe I Can't, que me ha transportado a sonidos de los primeros Counting Crows, de los que servidor era rendido admirador. Poco más que añadir salvo que este hombre, haga lo que haga parece que solamente sabe hacerlo bien o muy bien, y este es un buen ejemplo de ello.
Esta vez Carlos Cros no nos ha hecho esperar tanto tiempo entre disco y disco, y tras el magnífico Nadie Se Resiste Al Amor, nos presenta La Mejor Defensa, otra muestra más que no tiene parangón ni comparación posible en nuestra escena su forma de componer ni su forma de expresar sentimientos universales.
Ya desde la primera canción, y con la que titula el disco, nos muestra de modo casi fotográfico un día en la vida de una persona normal (y no por ello menos extraordinaria) con sus alegrías y vaivénes ("salgo de casa y saludo a mis vecinos, el del segundo es realmente subnormal, cruzo la calle, el mundo va deprisa, tengo resaca y mi cabeza va a estallar"); para pasar al que fué el primer avance de este trabajo, Cuando Tú Bailas, un rock clásico de lo más adictivo que recomiendo en dosis elevadas justo antes de salir de noche, os aseguro que funciona.
Sorprende rompiéndonos la cintura con la magistral Pretendes, una rumba aflamencada en la línea del De Momento Abril de La Bien Querida, en la que a nuestro protagonista le sale literalmente el corazón por la boca en fragmentos como "pretendes que lo entienda sin reparos, con el pulso de un joven soldado que se retira sin protestar"o "y salgo de fiesta buscando esa luz escondida dn el bar, camino de vuelta borracho y pienso que el mundo se ha vuelto tan loco si quiere que olvida tu forma de amar"; o con ese hit tremendo que es Sigo En Las Nubes, de momento mi preferida del disco y con la que he conseguido una empatía fuera de lo normal), que nada tiene que envidiar a temas que se han hecho clásicos de bandas como Lori Meyers, Niños Mutantes o sus (nuestros) queridos Sidonie, supongo que en parte por el buen hacer del gran Sito Díaz.
La bofetada de realidad a ritmo de calypso que es Con Eso Me Basta; la preciosa Soy Un Desastre, que me sorprende que no haya hecho a dúo con su amigo Pigmy, ya que por sonido parece hecha a medida de los dos; y ese broche dorado que es Biutufil, una de las formas más rápidas de conocer a Carlos leyendo o escuchando su letra, y con ese nostálgico guiño a sus Selenitas queridos que es "quedar con mis amigos y brindar por los años que nos quedan y los que nunca volverán", son muestras de la inspiración desbocada del músico catalán en este trabajo.
No es de primera escucha como me parecieron más los anteriores, pero recalcó en fosforito que La Mejor Defensa va ganando con los "tragos" y las escuchas, y esa poesía descarnada y sincera de Cros no hace más que cogernos la patata y retorcerla hasta hacernos reir y llorar, que a base de buenas canciones también es bonito hacerlo. Eres muy grande, lo sabes..., y si no lo sabes, te lo repito las veces que haga falta.
Aún hoy, 20 años después de su publicación, sigo disfrutando y escuchando de La Peixera Dels Tòtils, disco en que Eduard Canimas se destapó como uno de los grandes artistas surrealistas de nuestro tiempo al frente de Zitzània.
A día de hoy, personalmente yo ya le consideró poco menos que un genio, cosa que este Un Pam De Net no puedo sinó subrayar gracias a maravillosas canciones tales como El Viatge De L´Heroi, un himno al tirar adelante aprendiendo de lo recorrido; o la declaración de amor que es T'estimo, que contiene partes tan bellas como "t'estimo desfent els nusos d'embolics profunds i antics, treient taques de pintura de colors descolorits"; cosa que también se podría decir de la brillantísima Pell Amb Pell, a la que además ese sonido casi americana le sienta de puta madre.
Pocas poesías más bonitas habré leído en los últimos tiempos que le hagan sombra a Gràcies, a la que una instrumentación casi desnuda le suma enteros a favor; o como remata este trabajo con Conte, en el que la influencia tan cacareada (y a veces tan evidente) en su lírica de Pau es Riba hace que sonriamos complacidos de disfrutar de todas y cada una de las canciones de este plácido y misterioso viaje sonoro.
Mi idea principal cuando empezamos con esto era de poder hablar de discos que me encantarán para que, explicando lo que a mi me transmiten, hacer que les entre el gusanillo a quien no tenga la suerte de conocerles hasta la fecha. Y Cojones hace eso de forma aplastante.
Tras los buenos momentos que nos regaló con Los Amigos Imaginarios, Santi Campos se presenta a pelo para con su lucidez y su afilada pluma dejarnos noqueados ante tal dosis de certeza y de realidad ante lo que estamos escuchando.
Permítanme que empiece por mi favorita, la inmensa Lento, con la que personalmente he logrado un punto tal de empatía que realmente asusta, con trazos tales como "no odiaba casi nada, no llegó a amar a nadie, no conservó recuerdos, nada importante" o "él no era mal hombre, solo estaba ausente y cuando le asustaban enseñaba los dientes. Él no era mal hombre, solo un poco lento". ´
Corazón De Cuerda, que debería ser desde ya un himno generacional; la tristemente cierta Hasta Que Sangre; la dura belleza que destila Arco Del Triunfo, o Gigantes, con la que desmonta clichés de un plumazo, deberían ser suficientes razones para poner a este musicazo donde se merece.
A modo de anécdota de fan, lamento no haberle dicho a nuestro amigacho Carlos Cros que me presentara a él y a otros grandes que estaban en el concierto de Francisco Nixon de hace poco más de un año en Barcelona, pero es lo que tiene ser un puto nerd. En resumen, un discazo que desde el título deja claras sus intenciones y lo que vamos a encontrar en sus adentros, y es que para decir lo que dice y de la forma que lo hace hay que tener muchos y muy buen puestos.
A veces, la emoción en los momentos previos a la escucha de los discos de alguien a quien admiras suele ser definitiva y con Iván Ferreiro me ha sucedido desde los tiempos de los primeras andanzas de Piratas, en los que normalmente acostumbrabas a ser un incomprendido por ser seguidor suyo, por no ponértelo fácil ni en melodías ni en sus letras.
Y claro, la militancia llega hasta día de hoy, con la mismas ganas antes del primer play y sabiendo de antemano que es imposible que te defraude. Casa no es una excepción, sinó más bien un subrayado en fosforito fucsia desde el principio con la magistral Casa, Ahora Vivo Aquí, tal vez una de las declaraciones de intenciones (y de cariño) más claras en nuestra música actual.
Sabe emocionarnos como nadie con su garganta rasgada en Farsante ("como la sangre que se convierte en oro, como alcanzarte de una vez, como atraparte amor"), se saca de la manga brillanteces pop como la casi desnuda La Otra Mitad o la casi brit Laniakea; la dualidad de Todas Las Cosas Buenas, que a pesar de hablar de cosas duras se explica de un modo positivo; y dejan más que claro que nuestra gallego favorito posiblemente nos ha entregado su mejor y más expansivo trabajo.
Pero si por algo aplaudo a este maestro es por su valentía, tanto en decir las cosas claras, como por sacar como single una canción de casi seis minutos, El Pensamiento Circular, que carece de estribillo y te va atrapando en su tela de araña de palabras y sentimientos cargados de alma. No quisiera acabar sin destacar el tema con el que rubrica este espléndido trabajo discográfico, Río Alquitrán, uno de esos temas marca de la casa, uno de esos que se van clavando en la piel a cada escucha y vas haciéndolo tu banda sonora vital.
Resumiendo, que lo ha vuelto a hacer, pero esta vez corregido y aumentado, con el que quizás es su disco más de dentro a fuera, con una sinceridad abrumadora, con un talento a prueba de bombas, y que si además está producido por el grandioso Ricky Falkner, ¿qué podría salir mal?.
Prueba superada. Hace tiempo que tenía ganas de estar publicando esta reseña, incluso años, pero como dicen los sabios, todo lo bueno se hace esperar y más como es el caso, la espera vale la pena. Y es que estamos hablando de un mito personal desde los tiempos de Selenitas y eso no es moco de pavo, ya que es parte relevante de la biografía de uno.
A día de hoy puedo decir que tenemos alguna hazaña en común, y que todo empezó aquella noche del BAM a la que me fuí a Barcelona una noche antes de lo previsto para verle en directo y Cris, que le encontró en un bar tras el concierto, grabó un vídeo-saludo para el menda con su cámara de fotos y que propició el primer contacto.
Tras eso, tres conciertos telúricos en Casa Maso (Tortosa) muchos y gratos recuerdos de este Peter Pan de la música, y sobre todo, muchas ganas de que vuelva. Y lo principal, que despliegue de nuevo su lírica canalla y soñadora, esa que nutre este inmenso trabajo.
Canciones que ya forman parte de mi vida como No Más Lágrimas, casi una habanera que siempre he imaginado cantada en una taberna de marineros con la copa en alto ademas de todo un canto a la positividad; la inmensa Siempre Hay Un Camino, probablemente mi favorita si tuviera que elegir y que siempre me hace pensar en esa personita especial por trazos como "así que no voy a soltarte, así que agarrate bien fuerte al caminar, porque yo voy contigo a cualquier parte, y si la vida nos separa en estos años, siempre habrá un camino que nos volverá a juntar". Sobran más explicaciones...
El piropo hecho canción que es Nadie Como Tú; el rock empático de La Distancia; el maravilloso power-pop de la inicial (y la que siempre pincho) La Cuenta Atrás; el bello lamento acústico que es ¡Que Estupidez!; su declaración de principios total Esta Vez No Pierdo El Tren o cualquiera de las canciones que conforman este disco deberían ser parte de las vidas de todos y cada uno que estéis leyendo estas líneas.
Y me guardo un rincón aparte para Nadie Se Resiste Al Amor, con la que titula el disco y que hemos visto revisitar en la divertida campaña promocional a Love Of Lesbian, Sidonie,La Habitación Rojay Leiva. Una canción cargada de ese costumbrismo de a pie, gamberro y real, romántico y salvaje que va implícito ya en el personaje.
Lo dicho, nadie se resiste al amor, pero después de esto seguro que nadie se resiste a Carlos Cros, un artista y un amigo, enamorado de la vida y de la música, de su música que seguro que nos salva más de un día a muchos. No dudéis en hacer la prueba. Se te quiere "nanu"...
Estamos ante un artista que a mi entender se deberían estar rifando todas las grandes discográficas ya fuera por su pasado, por su presente o por su futuro, pero el tira por el camino difícil y se montó en el "fregao" de montar una campaña de crowfunding para hacer literalmente lo que le saliera de las narices.
Así Steven Munar subraya el tono confesional de su voz, emocionante y directa a partes iguales, y nos regala unas canciones con las que es fácil cabalgar en el tiempo subido sobre ellas.
Me gustaría destacar especialmente Shiny Day, un brillo de luz en el cielo (y en el disco) en este pop perfecto en la que se empasta perfectamente a la hermosa forma de cantar de Juliane Heinemann para crear algo realmente prodigioso.
En la titular Time Traveller, con un poso del mejor Johnny Cash, aunque con una garganta menos cavernosa o telúrica (jejeje) consigue resultados que nada le tienen que envidiar al mito citado en la línea superior; Where Is The Love?, en que Heinemann arranca de modo casi desnudo para ponernos el bello como escarpias en este dueto que nada tiene que envidiar al que realizaron hace unos añitos ya Kylie junto a Nick Cave; o en What The Oracle Said, otra de las joyas del disco, y que cuenta con instrumentistas de primer nivel como Román Gil, Mel Semé o Juanjo Onofre, para conseguir un sonido que recuerda por momentos al de Crosby, Stills, Nash & Young.
Remata con la instrumental Orient In Majorea con las espadas en alto, con unos sutiles detalles arábicos que consiguen crear de nuevo una atmósfera íntima y emocionante en la que es un gran broche de oro para este gran disco, que ya atrae desde el primer momento con el artwork del mismo.
Saludos telúricos. Después de un mes sin reseñar nada vuelvo con el nuevo trabajo en solitario de Stone Gossard, conocido por la mayoría por ser uno de los guitarristas de Pearl Jam.
Mientras esperamos el nuevo álbum de los de Seattle, que saldrá a la luz a mediados de octubre, qué mejor que entretenernos con este disco.
Moonlander es el segundo lp de Gossard después de doce años de silencio desde su Bayleaf (2001). Debo confesar que este nuevo trabajo me ha parecido más accesible que el primero, lo cual no significa que sea de menos calidad.
De hecho es el producto de un proceso de selección entre las más de 50 demos que ha ido creando durante estos años. Demos que no han sido utilizadas ni para Pearl Jam ni para su otra banda, Brad.
Ayudado en algunos temas por su compañero y batería del grupo que lidera EddieVedder, Matt Cameron, así como de otros músicos, Stone ha terminado de dar forma a las demos escogidas. El resultado son las once canciones del disco, que ha sido grabado en sus propios estudios Litho, en Seattle, donde también han sido grabados álbumes de bandas afines como Soundgarden o los propios Pearl Jam.
Debo reconocer que en mis primeras escuchas el disco no me terminó de cuajar del todo, a excepción de algunos temas que me parecieron muy inmediatos. Es el caso de Both live, que me dió la sensación de ya haberlo oído antes, con ese piano saltarín y el fraseado rápido de Gossard en el estribillo, con un aire lejano al I will walk 500 milesde The Proclaimers.
También me gustó enseguida el tema que da título al disco, con ese aire eléctrico lento, las campanitas y esos coros en la parte central que parece que te lleven al espacio para aterrizar en la luna como su nombre indica. La casi nana folk Remain, que hace referencia a la que fue una amistad importante para el cantante también fué una de mis favoritas immediatas.
Y a partir de aquí viene lo más interesante y que me ha llevado a reseñar el disco finalmente. El resto de temas que quizá no veía muy claros me han terminando gustando todos. Battle cry yI need something differenttienen energía a raudales. El primero de manera contenida pero con explosíón dentro de él, con coros incluídos y obligándote a hacer headbanging. El segundo con un riff seco que va marcando toda la canción y que consigue lo más difícil: no hacerse machacón.
En King of the junkies, que hace referencia a las drogas que tomaba Hitler, parece como si nuestro protagonista fuese Chris Cornell entonando el principio de Hotel California de Eagles. Sin embargo la canción sorprende con esa acertada tonada en el medio diciendo "the drum came before the blues", y con ese saxofón bajo un denso riff al final. Y es que durante el disco se oyen saxofones, clarinetes y otros vientos aunque pueda sorprender. Buena parte de culpa recae en la influencia que ha tenido en la grabación Hans Teuber, un multi instrumentista con quien había trabajado anteriormente haciendo versiones de Hank Williams.
Otros temas que me parecen clave son Bombs away, con ese paciente e interesante tempo que lo hace crecer sin fuegos artificiales, con vientos colocados sigilosamente y con esa frase tan interesante "when you live with a lie, bombs away"; también I don't want to go to bed,puede que el más siniestro del pack; y especialmente, Your flames, que ha acabado siendo quizá mi favorito. Éste habla de un sueño que tuvo el cantante en el que pegaba a su sobrino en contra de su voluntad. Se trata pues de un tema difícil que no obstante ha conseguido expresar de manera tierna y cicatrizante, llegando a emocionar.
El final del disco pasa por la simplona Witch doctor, cuyo mérito recae precisamente en su falta de complicación; y la tranquila Beyond measure, definida por Gossard como una especie de gospel de lo desconocido, haciendo referencia al gospel desde un punto de vista más bien agnóstico, no religioso.
Antes de terminar sólo comentaros que en este link podéis escuchar todas las canciones, así como disfrutar del artwork que él mismo ha preparado para cada una de ellas, influído seguramente por los dibujos de su hija de 5 años. También hay comentarios sobre la temática de cada una. No me queda más que añadir, espero que disfrutéis del disco (y si no os convence a la primera os aseguro que la segunda oportunidad os puede valer la pena, al menos ese ha sido mi caso).
Os voy a contar que hacía mucho tiempo que no me alegraba tanto por algo como el día que ví que este disco estaba entre los más vendidos del país, ya que Quique, luchador infatigable como pocos, merecía este reconocimiento también en forma de ventas tras ser mitificado por inmensas minorías como hasta la fecha.
Sus canciones son ya fotografías para quién escribe estas líneas, por ejemplo La Ciudad Del Viento es la instantánea de mi primer día de vivir en Barcelona, con una libreta y un boli en la mano y en dirección al puerto, o Cuando Eramos Reyes, una de esas noches de gloria junto a Sambo, Axl y Lo Noi.
Delantera Mítica sigue con ese poder de recoger en sus adentros nuevos himnos de supervivencia para los que necesitamos aferrarnos a ellos como agua de mayo, y que además, como siempre, gracias a su voz suenan más creibles aún si eso fiera posible.
Un single espléndido como Tenía Que Decírtelo, que ya fue uno de nuestros vídeos telúricos, y que podría haber formado parte de haber sido escrita antes de la soundtrack de Los Soprano (soñar es gratis); La Fábrica, una de mis favoritas y que contiene sentencias reales y contundentes como "los chicos se han quedado deshinchando zodiacs, Dios se ha largado sin pagar la última ronda"; la hermosa Me Lo Agradecerás, de esas con las que este genio consigue ponernos con la lagrimilla a flor de piel; o la reivindicativa y muy rockera ¿Donde Está El Dinero?, en la que de forma sútil nos hace visualizar imágenes muy recientes de como va el "fregao" en este país (y mundo) de mierda.
Quique González es y será siempre uno de nuestros mitos telúricos, alguien a a quién jamás dejar de admirar, y un artista a reivindicar hasta nuestra última gota de sangre. Y mientras tanto, seguiremos soñando con entrevistarle y charlar con él sobre el caos del universo y realidades varias.
¡Mark Everett ha vuelto!. Si, vale, nunca se ha ido y es uno de los artistas más prolíficos de la actualidad, pero es que espero siempre sus nuevos trabajos como agua de mayo, de ahí mi euforia.
Este hombre llenaría los discos sin necesidad de cantar, simplemente armado de su carisma, pero es que encima canta y nos atrapa con todas y cada de las historias que nos cuenta.
Hay blues, hay rock hipnótico a lo Robert Rodríguez, vease u oigase Bombs Away o el impepinable single y nuevo clásico New Alphabet.
Temas más calmados y geniales como True Original, The Turnaround o Accident Prone; I'm A Building A Shrine; o simplemente buen pop como la titular Wonderful, Glorious o You're My Friend, son otras de las bazas que completan este formidable nueva entrega de Eels.
Suena como un Nick Cave alegre, como un Tom Waits tras el temporal, y como solo sabe sonar Mr E, y con eso ya debería bastar. Como siempre pienso (incluso a veces digo), cada vez que escucho un disco suyo nuevo, estamos ante su mejor disco...o puede que no, pero que importa.
No puedo evitar cada vez que me pongo un disco de este genio, recordar ese FIB en que tocaron por última vez El Hombre Burbuja, y como me comí las uñas previamente al concierto, y como lo disfruté como un enano aún con la luz del sol reinando sobre el escenario.
Julio De La Rosa come aparte desde siempre, y pone por delante de todo lo que hace su talento desbocado sea para bien o para mal (esto último sucede más bien poco), tanto en su faceta como compositor de bandas sonoras, o como cantautor.
El título del disco no podría ser más acertado, y nos relata con aparente normalidad esas pequeñas taras que sufrimos todos, tal vez de modo más luminoso de lo habitual, además muy bien acompañado de grandes artistas de nuestra escena independiente.
Es el caso de Gigante, título que comparte con quien colabora en la misma, Xoel López, además de Annie B Sweet, y con una letra que bien podría ser su Hay Un Hombre En España particular, pero más explícito y contundente que los Astrud; en La Fiera Dentro con Bunbury (¡que duelo de titanes!), la cual sería de las más destacables de Las Consecuencias de haber estado en su interior; o Miren Iza de Tulsa en la totalmente increible Un Corazón Lleno De Escombros, una de las mejores canciones que se puedan escuchar últimamente, entre las más destacadas.
O sentir de inmediato identificación total con Tarde A Todas Partes, quizás mi preferida si elegir fuera posible, una de las más obviamente pop del disco y posible hit underground si el mundo fuera perfecto. No hay desperdicio que valga en las nuevas canciones de este andaluz errante, y como a Nacho Vegas y algunos pocos más, le debemos respeto y que se les tenga que dar de comer aparte.
Genio y figura...
Para empezar diré que este Orbit One, es mi fiel acompañante en los últimos tiempos, el último vestigio analógico que sigue sonando cuando le doy el play a la torre de música, ya sea mientras desayuno, me ducho, o simplemente disfruto de los tiempos muertos con un libro acompañado de sus acordes de fondo.
Tras el alias de Paul Zinnard se esconde el músico malloquín Carlos Oliver, líder de grupos esenciales de nuestra música como The Bolivians, y más recientemente los grandísímos The Pauls, y que con este nos entrega su segundo trabajo en solitario tras Songs Of Hatred And Remorsed.
Canciones increibles que nos transportan a lo mejor de la música americana de las últimas décadas, y que nos aproximan a los sones de Bob Dylan en la "saloonera" Happyness; de Tom Petty en la inicial A Good Thing That You Know, o a los The Eels más reposados en Listen Everybody y en My Shoes, en la que los propios zapatos nos dan su visión de lo que sucede en esta historia.
También me gustaría destacar ese canto de admiración que es John Wayne, al emblemático actor de westerns, en que su voz es fácil de confundir con la de Jakob Dylan o el ya citado Mark Everett (bajo el nombre del grupo).
Un disco de sonido atemporal y producción limpia y nítida, que por desgracia no ha tenido la repercusión merecida hasta el momento, pero que ha encandilado me temo a todo el afortunado que ha podido disfrutar de él.
Por nuestra parte, agradecer con todo el corazón a su sello Two Mad Records (¡un nombre genial!), que nos hicieran llegar una copia de esta pequeña joya de forma circular, y recomendarlo hasta la saciedad ya que bien lo merece.
Ahora que se llama superviviente hasta al hijo de la Pantoja, darle este merecido título a un luchador del denostado panorama musical, se me antoja justícia poética.
Marcó una época en el rock nacional con Los Ronaldos, nos provocó una empatía total en sus papeles en el cine con sus papeles de eterno adolescente, inseguro y descarado y ahora, sin haberse rendido, nos obsequia una obra de esas tan sentidas, de las que van directas a la dermis y al corazón, de esas para catalogar junto al grandioso Canciones para el tiempo y la distancia de Iván Ferreiro ( o sea, Dios).
Con el gallego contó para la titular del disco en la letra, cosa que es indisimulable, ya que Termonuclear contiene trazos tan suyos como por ejemplo "una vez que atamos todas las estrellas juntos nos echamos a llorar, adivinas lo que pienso y a pesar de todo, cada primavera no es igual", que sumados a la entonación nos ponen sobre la pista. Y todo eso con una intrumentación exquisita, minimalista y sútil.
Sigue arriba en los cielos con la espectacularísima Despierto, canción apocalíptica tras la explosión, con el arrebato de valentía y de lucha que jamás debería perderse; nos impregna de tristeza costumbrista en un verdadero himno a la valentia de dejar atrás una relación en Despierta, poniéndonos los pelos del tipo gallináceo, solo con eschucarle palabras tipo "y piensa que no me volverás a ver, que voy a desaparecer, ahora te toca a ti crecer, amor, despierta...", con una alma de crooner clásico flontado sobre la canción.
Lo intenta,Una moneda,El barco,Déjate llevar, y todas y cada una de las que conforman este maduro trabajo de Coque son dignas de mención y de disfrute babeante, pero aquí ya entra la apertura de miras y de prejuicios de cada uno.
Obra inmensa e intensa, acertada ya desde la mismísima portada, totalmente acertada con el concepto del disco y uno de los mejores discos nacionales en mucho tiempo.
P.D. : La semana que viene, de cabeza a disco telúrico de la semana. jejejeje.
"y todavía escucho el viento y salvo muebles del incendio, le he puesto nombre a esta ciudad, creo que te va a gustar..."
Pues para estrenarme en esta sección, que mejor que con una de mis obsesiones, ¿no?.
Ivan Ferreiro nos propone en su nuevo video un homenaje a esos relatos de escritores como Ray Bradbury o George Orwell, donde el enemigo acecha y está en el poder y todos somos un número que forma parte de un gran hermano global. El look de Ferreiro es sencillamente espectacular.
Simplemente todos formamos parte de esos Paraisos Perdidos...
Para mí, que Mr.E sea capaz de sacar dos discos en menos de un año solo es motivo de alegría, ya que vas sobre seguro en que no vas a encontrarte con ninguna gran mierda de las que tanto abundan por estos mundos.
Hay quien dice que este es una continuación directa del End Times, publicado en febrero, pero esa conclusión me parece demasiado precipitada, ¿no es más fácil decir que es un paso adelante?.
Con una garganta cada vez más cercana a Tom Waits (salvando distancias, incluso en cascamiento), nos enseña hasta sus puntos petardos y continua con su intimismo fatalista y tan agradable musicalmente para los oidos.
Por lo pronto, en su interior tenemos ya hits instantáneos, que seguro pasaran a engrosar ese pequeño arsenal de pequeños grandes éxitos de la banda. Looking up, el avance del disco, muy cerca de por ejemplo Gone up, del trabajo anterior podría ser uno de ellos, o la canción elegida como single de presentación y que veo capaz de llegar a los corazoncitos de sus fans casi como la grandiosa Novocaine for the soul, como es Spectacular Girl, o sea, otra genialidad que se ha sacado de la manga.
También tenemos delicadezas delicatessen marca de la casa, como pueden ser St. Elizabeth Story, The Morning, What i have to offer o la exquisita For you. Eso si, no olvidarnos de la extrañamente robótica y adicitiva Baby loves me, extrañamente única.
Mirad, llegados a este punto, ya no dejaré que nadie diga más que Ivan Ferreiro es el Thom Yorke nacional, sino que Thom Yorke es el Ivan Ferreiro británico.
Y es que, si con Piratas ya no fueron capaces de entregar un disco malo, en su carrera en solitario, Ivan va creciendo y creciendo, hasta llegar a lo que es, al menos para servidor, casi como un Dios de la música y espero y deseo que nadie me tache de exagerado.
En este trabajo se deja de hostias y va a lo que va, y además va enfadado, muy enfadado. Y ya sea por mi momento vital o por lo que sea, me esta llegando tanto o más que de costumbre.
Tal vez no sea tan perfecto como Canciones para el tiempo y la distancia, pero, ni falta que le hace. Es un mundo aparte, el es un artista aparte y sus canciones son nuestro mundo aparte.
Cabaret, nos muestra una atmósfera decadente y un sonido de music-hall agresivo, casi tanto como en la letra, Canción de Navidad es otra muestra de esas obras que solo el es capaz de hacer, con rimas con una genialidad que no parece humana,(por eso si me miras, si me das fuerte la mano, conseguimos separarnos, ya no ser humanos, convertimos las paredes en ventanas que inventamos y follamos en el cosmos, como siempre hemos soñado). En Canción Jurídica invita a pecar a su amada, en Fahrenheit 451, se carga de un plumazo a toda la gente falsa y por lo que me huelo a muchos productos prefabricados de la maltrecha escena nacional.
También es capaz de regalarnos una nana, sin perder su personalidad ni un segundo, ni sonar cursi, ni tan sólo maniequista, como tantos otros que lo han hecho con desastrosos resultados en La Jetée. Ironiza para el título de una canción de esas tristres, de despedida, de amores rotos, en Luna de miel, nos avisa que todo tiende a lo peor en algún momento en la maravillosa Paraísos Perdidos, y aprendemos de nuevo que no se puede añorar lo que no se ha tenido.
Perdidos, osaría decir que es una canción metáfora sobre el amor, usando la pesada serie de excusa. Picnic al borde del camino, una delícia de algo parecido al folk acústico, con enfado incluido (...y aunque todos me veían en caida, yo sabía que volaba mucho más, nunca sabréis ni de lejos lo que siento, no me importa lo que penseis desde ahí). Y me reeencuentro con el Ivan de siempre en Puro Nervio, mi favorita de momento, si elegir, ahora por ahora fuera posible y una canción de amor camuflada en el tiempo y la distancia, como es la maravillosa Relamida.
Un discazo de pé a pá, redondo como la mismísima tierra y con Ivan Ferreiro tremendísimo, genial, incontrolable, agresivo y rebelde, el que nos gusta. Pero aunque no fuera así, también nos gustaría, asi que dejaros llevar, por el que será para mí, mi disco del año, del lustro, de la década y de lo que quiera ser y que me acompañará en tantas batallas como hace siempre esta menuda fuerza de la naturaleza.
Cuando te enfrentas a un nuevo disco de Quimi Portet, ya sabes de entrada que acabará arrancándote más de una sonrisa. Tal vez no logre sorprender en cuanto a estilo y/o sonido se refiere, pero tampoco creo que el le pretenda.
Viatge a Montserrat, me parece su mejor disco en años. Me parece más accesible, con el personaje más bien asumido y con las letras dando una vuelta de tuerca a lo ya creado.
Ya de entrada, dedica el disco al grandísimo Adrià Puntí, a quien parafrasea y homenajea en la canción elegida como single, Homes i dones del cap dret ("...i allà sota una col, canta el poeta"), dónde colabora el bueno de Albert Pla. También notó un guiño al maestro Sisa en la titular del disco ("...i la nit de Sant Joan ens banyarem en xampany com fan els artistes que admirem").
Nos regala también una instrumental magnífica y divertida, aunque sea por el título, Música per a cremar autobusos. Para darle de comer aparte es Excursionista, con un bajo muy marcado y de tono más bailable en la re-versión Excursionista (Versió per a aplecs), en la que se deshace literalmente con los muslos de esas afrodítas mochileras, los que considera celestiales. Portet es un hombre feliz y nos lo demuestra en temas como Si plou, ho farem al pavelló (sí, está hablando de follar), o Pasturarem entre els lliris, tema de tono más bucólico.
A grandes rasgos, decir que le veo más lúcido que nunca, que ha ganado puntos en lo que a mala leche se refiere y que básicamente, sigue siendo libre y nos hace viajar por su particular mundo, entre surreal y localista, y cómo ya he dicho al principio del escrito, el buen rollo y la sonrisa perenne nos acompañan a lo largo del recorrido del disco.