
Este disco homónimo, cargado de canciones que no pueden caer en el olvido ni aunque quisieran, se nutre de un pop de regusto retro, creado a base de instrumentación analógica y con el poder hipnotizante de la voz de Luciana Della Villa, que por momentos nos recuerda a la gran Laeititia Sadier.
Absoluta debilidad por ese temazo que es Brillar, con un estribillo que es como Super Glue; la rotundidad post-punk de La Melodía Del Afilador, capaz de conquistar con su delirio sónico (y cósmico); o ese pepinazo tan 80's que es El Final De La Noche, que hubiera sonado perfecto en la soundtrack de Flashdance,, e incluso en voces de esa época como la de Vídeo o incluso Vicky Larraz.
Un grupo y un disco más que necesario, fiel compañero de momento en este caluroso periodo estival, y seguramente también el resto del año, donde espero quemar suela de Chuck Taylor a ritmo de sus cancionacas más de una vez.
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