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lunes, 5 de noviembre de 2018

[Apuesta Telúrica] Mastodonte - Éxodo

Para empezar os diré que mi fascinación por Mastodonte sucedió sin imputs directos de por quién estaba formado, ni del palo que iban, "ni ná de ná de ná". Y sin venir a qué ya estaba enganchado a Redención, pedazo de canción que es número uno en nuestro top de noviembre y que podéis escuchar en la parte derecha de la página.

Y es que de hace ya tiempo, no me canso de decir lo grande que me parece y la admiración que siento por Asier Etxeandía, un artista completo (¿el más completo quizás?) al que le sale el talento por las orejas sin aparente esfuerzo. Y si a ello se une el del multi-instrumentista napolitano Enrico Barbaro, pues tenemos un grupazo valiente, original y con piezas sonoras que van directas al alma.


Empezamos con estas tres canciones que forman parte de este llamémosle ep, Éxodo, con el que abrimos boca para la llegada de su primer álbum homónimo. La primera de ellas, Malenka, que a modo de intro con aires arábigos nos embruja de buenas a primeras y nos lleva de la mano hasta el siguiente paso.

Se trata de Glaciar, que musicalmente nos puede hacer pensar en los Depeche Mode de la época Exciter, aunque con la diferencia brutal del poderío de la garganta privilegiada de Asier, en un rock electrónico de tintes épicos y lúgubres y que promete darnos muchas noches de gloria. Y remate de oro con Este Amor, un pop mutante con formas de musical capaz de dejar con el culo turcido a cualquiera. Una puta maravilla que deja con muchas ganas de más, mucho más...

martes, 5 de junio de 2012

[Disco] Kimbra - Vows (2012)

22 añitos tiene la perla, y ya se está comiendo el mundo, y lo mejor de todo, sin ser (o parecer) un mero producto de mercadotecnia.

Más reconocida por la colaboración en el éxito mundial de ese chico al que Sting le debería exigir derechos de explotación llamado Gotye, Somebody That I Used To Know, que por su material propio, sin hacer un gran disco y estar en ese limbo entre lo alternativo y lo mainstream, al menos entrega algunas canciones dignas de ser mencionadas.

Ninguna con el carisma, el buenrollismo y el punto necesario de adicción de Settle Down, con la que se presenta al gran público (y que no desmerece para nada en el remix soulero de M-Phazes); la electro y guerrillera (nunca mejor definida) Warrior nos pone directos a la pista de baile, con unas formas que pueden recordar a los Friendly Fires; o la juguetona Good Intent, donde abre nuevas vías rítmicas y vocales a su música, siempre desde mi punto de vista, son los puntos de acierto más evidentes de este Vows.

Lo dicho, no es nada del otro jueves, no es un disco perfecto para nada, pero al menos no es Ke$ha (o como mierda se llame), Lady Gaga o Katy Perry, ya que si hurgamos un poquito, podemos dilucidar talento.