jueves, 10 de junio de 2010

[Disco] Wild Honey - Epic Handshakes And A Bear Hug (2009)

A la hora de proponeros este trabajo de artesania, me atrevo a avanzaros un adjetivo y ese es sincero.

Aparte de en el nombre del grupo, que lo fué de uno de los discos menos conocidos de The Beach Boys, planea el fantasma de Brian Wilson, ya sea en la exquisitez bucal o en la delicadeza de los pequeños grandes detalles.

Para tal fin, Guillermo Farré, practicó el do it yourself, practicamente en todos los instrumentos que aquí aparecen y el reputadísimo productor Brad Jones, se encargó de las mezclas y retocar lo retocable.

El arranque de piano de Done it forever, por ejemplo, nos puede recordar a My baby just cares for me de Nina Simone, pero no nos engañemos, es folk preciosista del de toda la vida. Tenemos la divertida Whistling Rivalry que a rtmo de ukelele encandila de inmediato; la que me enamoró a primera vista 1918-1920, que a servidor le recuerda levemente a Elliot Smith; Gold Leaf, que me parece un tema más escocés que Braveheart, o por ejemplo Isabella y To steal a piece of art, que consiguen hacernos teletransportar al 1972 de Josh Rouse, aunque en eso tendrá parte de culpa tener al mismo productor.

Es una delicatessen, para oídos acostumbrados y no acostumbrados, ya que el disco te pasa sin darte apenas cuenta, y además su propio autor lo pone en descarga gratuita, para gozo y disfrute de los que quieran apoderarse de él.

Tal vez deberíamos muchas veces, antes de buscar tanto fuera y darle tanto bombo a por ejemplo Fleet Foxes, o incluso el pesado de Devendra Banhart, y rascar un poquito por el producto de la tierra, ya que muchas de las veces nos podemos encontrar gratas sorpresas como esta. Este puede sonar como a los viejos clásicos, como podrían ser The Byrds, The Zombies, Scott Walker y al ya mencionado y nunca suficientemente admirado, Brian Wilson, y eso debería ya ser una garantía de por sí.

A disfrutarlo...

miércoles, 9 de junio de 2010

[Disco] The OneUps - Super Mario Kart Album

Lo que hoy voy a presentar no es un disco como se entiende al uso, aunque no es la primera vez que se graba algo parecido. Sí señores, los americanos The OneUps han versionado la banda sonora del tan genial juego de SNES Super Mario Kart, en el que tantas horas servidor se ha viciado. Porque 'viciado' es la palabra. El modo multijugador todavía hoy sigue presente en el subconsciente jugón de los de la quinta de los ochentaytantos.

Pero a lo que musicalmente se refiere, The OneUps han reescrito la obra de Soyo Oka y Taro Bando en algo que podria ser parecido a lo que Alcohol Jazz hubieran hecho con las mismas partituras, pero no tan funks, y sin efectos ni sonidos 8bit. Con alguna excepción más metalera -necesaria- para el tema de la carrera de Bowser, los clásicos como Mario Circuit o Donut Plains reciben una reinterpretación en instrumentación real muy digna más, eso, cercana al fusion jazz. Otras que suenan de muerte son la más libre relectura del theme de Koopa Beach o el majestuoso motivo de Rainbow Road.



Es de recibo (en mi humilde opinión) que este tipo de remakes trasciendan más allá de los propios jugones, ya que muchas de las canciones de background de los juegos de los 80 y 90 eran verdaderos quebraderos de cabeza para sus músicos programadores, que además de estar muchas veces limitados por 4 o incluso 2 pistas (como en la Game Boy) y por ese sonido chiptune, eran capaces de escribir grandes motivos que han acabado incrustados en lo más profundo de muchas memorias -no tan infantiles, que se lo pregunten a mis padres-.

Como comentaba unas líneas más arriba, este no es un caso aislado. Uno de los compositores más prolíficos, Nobuo Uematsu, tiene mucha parte de sus partituras en los discos de Black Mages y en grabaciones con orquesta simfónica dignas de cualquier John Williams que se precie. Y si mal no recuerdo, fue en el primer Donkey Kong Country para Super Nintendo que participaron gente como Prodigy o Fear Factory en una de las primeras bandas sonoras de juegos que trascendió esa barrera de lo meramente freak para empezar a llegar a orejas menos acostumbradas a este tipo de sonidos.

Finalmente, apuntar que The OneUps tienen en su discografía dos volúmenes de versiones de muchos juegos clásicos, donde destaca uno de mis temas preferidos de siempre, la Greenhill Zone del Sonic The Hedgehog de Mega Drive, o la mítica Korobeiniki del Tetris en una visión algo balcánica y el sampler del 'hey!' de por medio. A los nostálgicos os va a gustar, y a los que no tenéis ni puñetera idea de lo que os he hablado, pues tomaros el disco como cualquier otro.


martes, 8 de junio de 2010

[Artículo] Memorabília musical, íntima y personal

Todos tenemos un pasado, eso está más claro, pero en la música, igual que pasa con la revisión de las fotos antiguas, da cierto reparo.

Nací, no había nadie en casa, pero igual nací, y me bautizaron como lo hicieron en homenaje a un genio francés de la música, monsieur Serge Gainsbourg. De el sólo me quedé el tamano de la nariz, como he podido comprobar a lo largo de los años.



Pasaron los años y mientras escuchaba la radio jugando con mis muñecos de goma, obligaba a mi madre a pedir canciones a Radio Ulldecona, de Georgie Dann y que fuera cualquiera de las dos sobre el mítico "negro", aunque ella realmente hubiera preferido pedir a Manolo Escobar, cosa que no me hubiera molestado en exceso.



Mientras, mi padre, iba regalándonos los oidos con Sisa, The Kinks, Serrat, Donovan y franchutes a los que no soportaba por su acento y que ahora recuerdo mínimamente de forma entrañable.

Antes de acabar el colegio, servidor de ustedes, aparte de obsesionado con Jaume Sisa, como ya expliqué por aquí una vez, apostaba por Hombres G, por culpa de un k7 que nos regalaron en clase por participar en un concurso de dibujo para la ONCE, a los cuales culpo de mis altas expectativas en lo que cuanto a las chicas cocodrilo.



Me convertí en anti-Mecano y en anti-El Último de la fila, aunque con los años he sabido querer como se merece a Quimi Portet. Del otro mejor no hablo. A los dos grupos los llevaron dos veces, casi seguidas, por cierto, a fiestas de Tortosa y Roquetes, respectivamente; aunque no creo que fuera para putearme... creo.

Llegó la edad del pavo, y con ello el maquineo y Héroes del Silencio. Sé que no tienen nada que ver, pero igual me tragaba Johnny Techno Ska que Maldito Duende. Comí mierda de lo lindo, y unos cuantos añitos, hasta que llegué a la tierna edad de 18 años.



En esa edad, el Rock Català en pleno boom y yo tragándomelo enterito, y aún arrastro algo, para que negarlo, hasta que en una escapadita a Vinaroz, una chica de nombre Brigitte, me dijo que unos tipos ruidosos y extraños de Granada, de nombre Los Planetas, tenían una canción con su nombre. Pedí aquella joyita por correo en la Tipo, esas revistas que tenían todos los discos, camisetas y banderas heavys que pudieses imaginar. Yo nunca pedí ninguna... al menos heavy.



De allí, más concretamente, de un bar llamado Quijote, me encandilé de El Niño Gusano, de La Buena Vida, Australian Blonde y de tantos otros, que la memoría quizás no alcance.

Mientras intentaba aprender de toda esa escena y de sus referentes, empecé a trabajar en un local, donde lo que reinaba era el metal duro, el harcore melódico (Nofx, Lagwagon, etc...) y llegué a ser ofendido verbalmente por entrar con una camiseta del 1977 de Ash.

Al menos, los veranos, existía un reducto para el gusto musical variopinto, llamado Lo Pont, que manejaba musicalmente con maestría el señor Ramón Balagué, y digo con maestría, porque la gente aún añora a dia de hoy, esas noches.



Me fuí radicalizando en ese camino, por el viento en contra, tal vez, y fuí descubriendo el amplio abanico que puede llegar a tener la etiqueta de la música independiente, indie, o como narices se le quiera decir.

Aprendí sobre todo, de las noches locas en la pista peque de Privat, con esos dos maestros que fueron Le Carlos Inferno o Pablo Honey, del cual sigo aprendiendo ahora, casi cada fin de semana.

Pisé todos los festivales que pude; Senglar Rock, Doctor Music, Mercat de Música Viva de Vic, FIB, sobre todo FIB, al cual he ido más veces que a ninguno. Y hasta estos días, que casi lo sigo pisando, que tenemos el Cambrils Rock, tuvimos el KZ, el Palmfest, y tantos otros con los que disfrutar, que casi que agradecemos que en esta ciudad de mierda en que nos ha tocado vivir, no haya sitio para la cultura que no sea de masas, porque así nos movemos, descubrimos cada día y esperamos no estancarnos.

Los caminos del indie son interminables. Roco dixit.

[Disco] Teenage Fanclub - Shadows (2010)

Este disco también podría titularse Los viejos poperos nunca mueren.

Y es que el nuevo disco de los escoceses, es como nos tienen habituados, una verdadera delicia melódica, un placer para paladares exquisitos y saboreadores del pop clásico y bien hecho de toda la vida. Nada más (y nada menos).

Es una reseña que me resulta fácil ya que cualquier canción puede ser destacada o destacable, ya que el nivel del disco no decae ni por un segundo y se escucha de un tirón, porque eso si, hay que escucharlo, no oirlo.

Es tranquilo, y con los estribillos perfectos esperados, y el caso más obvio de lo que acabo de decir es Baby Lee, la elegida como single de presentación, un clásico instantáneo desde la primera nota.
También destacaría por encima de las demás Sometimes i don't need to believe in anything, que si por ejemplo la hubiera hecho Stuart Murdoch en cualquiera de sus proyectos, estaría considerada hit subterraneo.

Y continuaría así, una por una, The Fall, la wilsoniana Into the city, la preciosa Dark Clouds; Shock and awe, otra redondez hecha canción e incluso acercarse al sonido dylaniano con el folk-pop Live with the seasons.

Humilde opinión, este disco lo graban Camera Obscura, Belle and Sebastian, Hidden Cameras, o cualquiera de su generación y nos lo venden como la ostia consagrada, aunque supongo que ahí esta lo bueno y lo malo de ser un grupo de culto o grupo maldito, que todo lo que no tienes de ventas, lo tienes de reconocimiento o admiración, o al menos eso me parece.

Un trabajo que como bien denota la portada, es un proyecto de arquitectura, con sus bases bien consolidadas, con su estilo totalmente definido y sonando a ellos mismos, que es uno de los mejores piropos que se le puede decir a cualquier buen grupo de pop que se precie de serlo.

domingo, 6 de junio de 2010

[Disco] Dum Dum Girls - I Will Be (2010)

Me gustaría arrancar esta reseña, diciendo que me encantan los berridos de estos chicas.

La carne es débil y el oido aún más y casi por lógica, este tipo de grupos acaban conquistándome. Y es que en su batidora igual cabe el sonido Spector, que los ecos a Jesus & Mary Chains, que la agresividad soft de las añoradas Shampoo.

Si a esto le sumamos que forman parte del elenco de Subpop, o que su nombre es tríbuto a el Dum Dum de Vaselines y a la canción Dum Dum Boys de Iggy Pop, la conjura ya está creada, solo hay que dejarse llevar.

Jail la la es un pildorazo y que seguro formará parte de las selecciones de lo mejor del año para la crítica especializada. Yours Alone, tal vez la que más me recuerda a Vaselines, engancha con su sonido sucio y amateur de estribillo impecable. Saben ponerse flotantes en I will be, el tema titular del disco, que por momentos me transporta al Scarborough Fair de Simon & Garfunkel o Everybody's out, que podría haber formado parte de algún disco de unos The Raveonettes primerizos.

Todo y con eso, saben ponerse dulces y delicadas, cual grupo sixties y nos enamoran con Baby don't go, uno de esos temas suaves e irresisitibles, de esos que podrían pasar a los anales clásicos de la música, si la música fuera música y no un puto negocio como es hasta el momento.

No han descubierto la sopa de ajo, y me parece a mi que ni lo pretenden, van a su puta bola y se lo pasan bien tocando, ya que eso se nota y se transmite.

Como dijeron de forma visionaria en el final de Los caballeros las prefieren rubias, nadie es perfecto, y yo, aparte de que lo reitero, le añado el : ¡Por suerte!.

Tengo que admitir, además, que la portada me descoloca.

viernes, 4 de junio de 2010

[Entrevista] Test Telúrico a Mendetz


Bueno, volvemos con uno de nuestros tests descarriados a la escena. Esta vez se somete a ello, Pablo Filomeno, batería del grupo barcelonés Mendetz, uno de los grupos más exitosos y agitadores, así en general de la escena nacional. En el test nos demuestran también que somos más o menos de la misma quinta, que tenemos referentes muy similares y lo bien que ha salido la Generación Nocilla, jejejeje.

1. Si tuvieras que enviar a alguien en un cohete espacial y bien lejos, ¿quién sería la/el elegido?
A Cristiano Ronaldo.

2. Vuestro segundo trabajo, Souvenir, al que me ha costado tiempo pillarle el tranquillo, supuso un cambio bastante brusco con respecto al anterior, del que sigo siendo fanático, ¿por donde tirareis para el tercer trabajo? ¿Teneis temas nuevos entre manos para darnos una pista del camino a seguir?
No lo tenemos previsto... Igual que con el primer y segundo disco, los temas irán saliendo según la marcha y las influencias del momento.

3. ¿Delafé o Pimpinela?
Delafé.

4. ¿Si tuvieras que escoger una canción de los 60, una de los 70, una de los 80, una de los 90, y una de la última década ¿cuales serían las elegidas?
De los 60 - Good Vibrations (The Beach Boys)
De los 70 - Stairway To Heaven (Led Zeppelin)
De los 80 - Smooth Criminal (Michael Jackson)
De los 90 - Smells Like Teen Spirit (Nirvana)
De los 00 - Phantom II (Justice)

5. ¿Faemino y Cansado o Muchachada Nuí?
Muchachada Nuí.

6. ¿Cuál es el disco favorito de tu fonoteca particular?
Pet Sounds de Beach Boys.

7. ¿Sigur Rós o Azúcar Moreno?
Azúcar Moreno.

8. Os he visto alguna vez con teclados Casio de esos que usabamos de peques tan 80's, pero ¿Le pondrias Nicasio a tu hijo o Nicasia en casio (jojojojo) que fuera niña?
No... Pero para un animal de compañía no es tan mala idea...

9.¿Podríamos definir Future Sex como canción protesta?
Sí, hay un mensaje político escondido en la letra.

10. ¿Quién era tu ídolo de la infancia?
Michael J. Fox y Harrison Ford por igual (Marty McFly, Teen Wolf, Han Solo e Indiana Jones ... ¡son personajes demasiado grandes!)

11. ¿Es difícil hacer el amor en un Simca 1000?
En absoluto...

12. Hablando de ludopatía y alta costura ¿crees que el peluquero de Yannick Noah tenía problemas psicológicos?
Lo hacen para despistar al contrario.

13. ¿Yo La Tengo o Yola Berrocal?
Yo La Tengo.

14. Y viniendo al pelo, ¿crees que Ira Kaplan se enfada?
Sigue un guión, no os preocupéis.

15. Grabasteis un videoclip en la sala Razzmatazz, pero, ¿os han echado alguna vez de allí por acabar en bolas a alguno de vosotros o algún conocido vuestro como dice un grupo creado en facebook?
No, pero una vez me echaron no recuerdo bien por qué...

16. ¿Hay algún disco que escondas cuando hay visitas?
Al contrario, la gracia es enseñar tus discos.

17. ¿Crees que Manu Chao o Macaco tienen garrapatas realmente, o es solamente una pose?
Sí, pero seguramente las compren en la sección de cosmética de El Corte Inglés.

18. ¿Algún grupo que te apasione de la escena búlgara?
Pitruk Mitrõlahj Svänglov y Ztednem.

19. ¿Existe realmente un The mystical farmer o teneis una imaginación descarriada?
No existe... Nos gusta imaginar historias y personajes y decir chorradas.

20. ¿La Voz Telúrica o Rockdelux?
No me hagáis responder a esto...

jueves, 3 de junio de 2010

[Disco] The Divine Comedy - Bang goes the Knighthood (2010)

Neil Hannon da rabia. Y da rabia de lo bueno que es. Ya no es que sea bueno, es que es la polla en barca.

Hecha la presentación, jojojojojo, solo oso decir que se ha vuelto a salir, y aunque podía ser esto previsible viendo la grandiosa portada, salvo algunas aportaciones de cara al final, que más que nada son idas de bola, que como es un puto crack, se perdonen casi sin darnos ni cuenta.

El resto, bebe de sus influencias, me supongo, pero siempre aportando su grano de arena, ese grano tan dandy y tan propio suyo.

Ese deje Bowie en Napoleon Complex o en la titular del disco, más sueco que los suecos en Neapolitan Girl, mas McCartney que McCartney en The lost art of conversation, más Richard Hawley que el propio Richard Hawley en Island Life e único y súblime en el single At the indie disco o en la perfecta I like.

A mi sí que me like este hombre, y de que manera... Es lo que tiene ser un puto crack. Marcate un punto y recomiendaselo a todo el mundo, incluso a tus peores enemigos, igual así se liman asperezas, jejejeje.

miércoles, 2 de junio de 2010

[Disco] Ivan Ferreiro - Picnic Extraterrestre (2010)

Mirad, llegados a este punto, ya no dejaré que nadie diga más que Ivan Ferreiro es el Thom Yorke nacional, sino que Thom Yorke es el Ivan Ferreiro británico.

Y es que, si con Piratas ya no fueron capaces de entregar un disco malo, en su carrera en solitario, Ivan va creciendo y creciendo, hasta llegar a lo que es, al menos para servidor, casi como un Dios de la música y espero y deseo que nadie me tache de exagerado.

En este trabajo se deja de hostias y va a lo que va, y además va enfadado, muy enfadado. Y ya sea por mi momento vital o por lo que sea, me esta llegando tanto o más que de costumbre.

Tal vez no sea tan perfecto como Canciones para el tiempo y la distancia, pero, ni falta que le hace. Es un mundo aparte, el es un artista aparte y sus canciones son nuestro mundo aparte.

Cabaret, nos muestra una atmósfera decadente y un sonido de music-hall agresivo, casi tanto como en la letra, Canción de Navidad es otra muestra de esas obras que solo el es capaz de hacer, con rimas con una genialidad que no parece humana,(por eso si me miras, si me das fuerte la mano, conseguimos separarnos, ya no ser humanos, convertimos las paredes en ventanas que inventamos y follamos en el cosmos, como siempre hemos soñado). En Canción Jurídica invita a pecar a su amada, en Fahrenheit 451, se carga de un plumazo a toda la gente falsa y por lo que me huelo a muchos productos prefabricados de la maltrecha escena nacional.

También es capaz de regalarnos una nana, sin perder su personalidad ni un segundo, ni sonar cursi, ni tan sólo maniequista, como tantos otros que lo han hecho con desastrosos resultados en La Jetée. Ironiza para el título de una canción de esas tristres, de despedida, de amores rotos, en Luna de miel, nos avisa que todo tiende a lo peor en algún momento en la maravillosa Paraísos Perdidos, y aprendemos de nuevo que no se puede añorar lo que no se ha tenido.

Perdidos, osaría decir que es una canción metáfora sobre el amor, usando la pesada serie de excusa. Picnic al borde del camino, una delícia de algo parecido al folk acústico, con enfado incluido (...y aunque todos me veían en caida, yo sabía que volaba mucho más, nunca sabréis ni de lejos lo que siento, no me importa lo que penseis desde ahí). Y me reeencuentro con el Ivan de siempre en Puro Nervio, mi favorita de momento, si elegir, ahora por ahora fuera posible y una canción de amor camuflada en el tiempo y la distancia, como es la maravillosa Relamida.

Un discazo de pé a pá, redondo como la mismísima tierra y con Ivan Ferreiro tremendísimo, genial, incontrolable, agresivo y rebelde, el que nos gusta. Pero aunque no fuera así, también nos gustaría, asi que dejaros llevar, por el que será para mí, mi disco del año, del lustro, de la década y de lo que quiera ser y que me acompañará en tantas batallas como hace siempre esta menuda fuerza de la naturaleza.

10 sobre 10.

[Disco] The Glitch Mob - Drink The Sea (2010)

Una semana es lo que lleva este primer largo oficialmente entre el gran público de este trio de electrónica con afán de adaptarse a muchas orejas diferentes. Drink The Sea, es como muchos de sus congéneres, una mescolanza de influencias recientes de las que uno puede señalar directamente con el dedo sin miedo a equivocarse con modificaciones a título personal que también lo hacen diferenciable.

Solo los primeros segundos del primer corte Animus Vox dan a pensar en The XX, con ese bajo simple y oscuro. De hecho, muchos de los ambientes y trasfondos relacionan de alguna manera con éstos, el disco está plagado de momentos de medio tiempo, de paisajes oscuros y de percusiones básicas.



Pero no se equivoquen. Hay bastante más. El recrujir y retorcer de los sonidos sintéticos son del imaginario de Ratatat (atentos a temas como How To Be Eaten By A Woman o Fistful Of Silence) con esas emulaciones de leads guitarreros pasados por distorsiones digitales, y las partes más contundentes y los bajos y leads extra-comprimidos casi son dignos de los franchutes Justice. Existen intentos de aproximación a esos ritmos y acordes de ambiente Nosaj Thing en un par de pistas (sobretodo de Drive It Like You Stole It). También parecen intentar un poco la evolución lógica de bandas como Zero 7. El resultado final, por eso, es algo diferente a todos estos predecesores.

Como buenos pintores, también se fabrican sus propios colores y técnicas para trabajar la pista de audio de manera distintiva. Destaca la ausencia casi total de vocales, exceptuando algun sampleado en momentos puntuales y el tema Between Two Points. El uso de pads FM desafinados también transportan a muchos sonidos de los 80. Pero quizá lo más llamativo es lo evolutivo de los temas, que sin ser extremadamente largos, si van metamorfoseando durante la duración de los mismos, cosa que mantiene su interés a lo largo y ancho de este Drink The Sea.

El resultado final deja entrever que este no es un disco de pista de baile, ni mucho menos. Como con Ratatat, es difícil entenderlos para mover el culo. Sin embargo, este nueva hornada de experimentos como de disco slow-motion parecen tener su sitio en casa. Prueben. El disco está en Spotify.


martes, 1 de junio de 2010

[Festival] Primavera Sound. Parc del Fòrum, Barcelona. (28/29-05-2010)

Creo que hacía tiempo que no vivía un festival con la intensidad de este. Y mira que dicen que no ha sido de los mejores. Eso dicen. A mi me da que con un cartel así mucho y muy mal se tenía que hacer. La lástima, a título personal, los horarios de los que me dan de comer. Ya, esas manías que tenemos los jóvenes de trabajar de vez en cuando. Por cierto, dentro de poco, nos vamos a dejar el sueldo en festivales, como siga el tema así. Pero esto son 'figues d'un altre paner' como decimos por estos lares. Que no viene al caso, vamos.

Lo que sí viene al caso es este coloso en el que he invertido día y medio y he tratado de sacarle el máximo partido como buenamente he podido. El Primavera Sound es ahora un monstruo de seis escenarios y el deseo constante de que aparezca un genio y te conceda el don de la omnipresencia. Vaya que sí. Lo del sábado a eso de las 21.45h fue de las torturas mentales más duras a las que me he sometido voluntariamente (en aproximadamente 10 minutos daban comienzo los conciertos de The Antlers, Grizzly Bear, The Drums y la revisión de La Leyenda del Tiempo de Camarón).

Otros apuntes extramusicales antes de hacer el recorrido. No sabía yo que cuanto más paga uno por una bebida con alcohol menos gradación tiene la misma. Creo, de hecho, que San Miguel es marca de sidra o algo parecido. Es un fenómeno que solo había detectado en Benicàssim. No sé yo si en ese sentido les ha sentado bien el cambio de marca birrera. También el sonido de un par de escenarios era algo deficiente, sobretodo en los laterales. Pero eso hasta casi era más soportable.

Casi que mejor olviden este último párrafo. Estuvo de puta madre. Señoras y señores, es lunes. Todavía tengo resaca post-festival. Y mis piernas todavía se lo notan. Ya he usado el hash tag #ps11 en el twitter. Mmm. Me voy a dormir. El recorrido, por días, a continuación, que lo he escrito antes de redactar estas líneas. Las fotos son de Pitchfork (por si no tienen ya bastante).

Viernes
28 de mayo

Son las 9 y pico. Después de dos horas de viajecito, la primera alegría. Encontrar aparcamiento a 3 minutos de la puerta. Dentro de Barcelona. Directo a por lo que me queda de abono y sin dudar ni un segundo me planto delante de los Here We Go Magic como quien no quiere la cosa. Estos chicos mejoran con el tiempo por lo visto. Y suenan mejor en directo que en los discos, creo. Van dos veces, y han multiplicado su sonido por cuatro. Con varios finales apoteósicos, incluyendo revisiones de Fangela y Tunnelvision. Ya si eso ya me puedo ir para casa.

Pero por si no había suficiente, acto seguido, y en el mismo escenario, Japandroids. Me da por pensar que, ciertamente, no todo se hace ni sale de Brooklyn (ni hace falta que venga Julio Iglesias, que ya estaba por allí Emilio José), pero que llevan una temporadita muy fina ellos. Uy, vaya, que los Japandroids son canadienses. ¿Y? La masa me atrapa y acabo haciendo moshing con unos descerebrados que casi me sacan la mandíbula del sitio. Y el concierto, enorme. Dos tios que suenan como 4 o 5. Un directo fino fino. Y una espinita que me quito. Lo del Pianos lo tengo grabado.

Me asomo tanto a Panda Bear como a Pixies, y me doy cuenta de dos cosas. Que tengo hambre. Y de que este festival tenía fama de que cada persona disponía de 4 metros cuadrados para brincar o, almenos, respirar mientras se regoza en la música que sale del escenario. Pues va a ser que no. Que ese espacio se ha visto reducido bastante.

Y que no controlo a Pixies lo suficiente -andaaa lo que ha dichooo-, así que acabo por dejarme caer en la mediofreakada de King Khan. Pues resulta ser divertidísimo. Además, son otra pareja que se lo montan bién para tocar. El cantante, con una capa dorada y unas plumas en la cabeza, y el partener, con una caja y un bombo en cada pie, y desde la distancia, diría que un ukelele en la mano. El rollo sixties acaba por borrar de mi mente el revival noventero que acabo de ver en el escenario San Miguel donde tocan Pixies.

De ahí a esperar a Yeasayer. 10 minutos de directo lo que aguanté. Hace falta un cambio radical. Y mira por donde: esos tios parecen Soulwax, pero más destroyers. Bloody Beetroots. A mí me parecen enormes. Y un perfecto cierre de esos que te dejan hecho polvo. Aunque mejor me lo miro desde cierta distancia. Dormiiiiir.

Sábado
29 de mayo

Si alguno cree que lo del día anterior estuvo bien, hacer una jornada completa es la leche. Ni me imagino lo que llevan desde el martes non-stop. Que los hay.

Mañana soleada en la ciudad condal. Gafas de sol. Parc Joan Miró. Ese que está cerca de Sants y lejos del Fòrum. Más o menos. Los primeros descubrimientos del día de hoy. Thee Oh Sees, de aire california total, Circulatory System (el bajista/clarinete es Sayid, bueno, casi), las macarradas de Thelematicos y lo bonico de las chicas de A Sunny Day In Glasgow. Qué manera de empezar el día.

Sushi y al Fórum otra vez. A la hora del té, sin falta. Bigott, un desconocido para mí, se monta un sarao de lo más espléndido. Y primer conciertazo a nivel musical. Yo me pensaba que este hombre se las gastaba más de folkie. No se dejen engañar por los hombres barbudos. No todos son leñadores. Ni cantantes tristones. Continúa la tarde con algo de relax mental en Real Estate. Una sorpresa también, al menos para mí. Y es que con ese sonido de estudio, uno espera percibir más ese regusto vintage underground de micro de cinta. Nada más lejos de Irún.

Después, la última vez que visito el escenario San Miguel. Para ver la última parte de Dr. Dog. Más contundentes quizá que en su trabajo de estudio. Y no, no me pasé por Pet Shop Boys. Los que sí que no me quería perder eran los Nana Grizol, que con un solo LP han tocado a muchos. Los de la organización los colocan, por eso, en un escenario demasiado grande para ellos, creo. En el amfiteatro. Es más, creo que casi se hubieran podido cambiar la papeleta con Standstill, que, ya que me he quedé sin Rooom en el Auditori, por lo menos no me los voy a perder al aire libre. Y arrasan con solo media hora larga de lo mejor de sus últimos tres discos. Allí en el Adidas no cabe ni una mosca. Quizá es hora de plantearse dar más cancha a los locales, ¿no creen?

Casi se me pasa. También nos pasamos por lo de Myspace a ver a Klaus&Kinski, con el momentazo de los Bla vestidos de amish y repartiendo folletos con un texto imperdible pero que no sé donde puñetas lo tengo. Ah, y dándomelo en mano por lo amish que servidor también parece... que parece. Lo dicho, los murcianos tocan 25 minutejos a mucho estirar de temas de su último disco con versión dance-90s incluida que no era El Ritmo de la Noche y que ahora mismo no puedo acordarme.

Entonces empieza la odisea. Todavía me pregunto ahora (dos días después) si me habré equivocado. Necesito el don de la ubicuidad, pero mientras no lo tenga, me quito otra espinaza. La de The Antlers, que hacen los temas del Hospice más atmosféricos y grandilocuentes. El trío cautiva, y de qué manera. Y se cascan el álbum enterito, creo, a falta de corroborar el principio del setlist. Acto seguido, No Age. Yo que soy más fan de su último EP empiezo a ver el concierto en fila 15. Y termino en fila 2. Oootra vez como en Japandroids. Nota mental: no tengo ya 16 años. Qué fiestón de temas guarros.

Ya que estamos puestos, para qué moverse del escenario Pitchfork. Si es que tocan Dum Dum Girls. Nota mental 2: esto parece un producto pensado desde la misma sesera del tipo que pariera las Spice Girls, pero con este sonido newyorker que se gastan ahora. Discutimos cual de las cuatro está más buena. No queda claro. Y los temas hasta son cachondos y todo. De esos de mover el culo. Aunque yo tengo serias dudas entre ellas y la bajista de Here We Go Magic. Dos horas después nos las encontramos pidiendo un crep de chocolate, y tenemos efecto fan. Fotos incluídas. Por cierto, he detectado que muchos artistas se acabaron pasando por la zona de merienda cena picnic. Hay fotos del locuelo de Major Lazer corriendo por ahí también, por ejemplo.

Desde ese punto se produce una división en el grupo. Se piran a ver Pet Shop Boys. Pues que se vayan. Creo que me pasa lo mismo que con Pixies. Bueno, lo mismo tampoco. Hay que aprovechar para ver otra propuesta. Y me planto en The Almighty Defenders, o lo que es lo mismo (y me he enterado después): la fusión de los Black Lips y King Khan & BBQ Show. Vaya tropa. Me recuerdan a Los Inhumanos en versión moderna. En serio. Atuendados en vestidos de sacerdotes, hacen bailar a la gente, que termina por alzar las manos cual misa negra. Y el guitarra o se morrea con un técnico o se lia a hostias con él. Momentazo.

Hora de comer y de cometer un error. Era la hora de HEALTH. Qué se le va a hacer. Casi que vamos encarrilando el tema. Doble sesión de DJs, con Boy 8-Bit y el cierre de DJ Coco, con guasa incluída (y también comentada en Gent Normal). Nos quedamos bastante perplejos al oir Common People. Y en un estado más que lamentable, terminamos por quedarnos viendo salir el sol en el amfiteatro mientras vitoreamos al torero que tragina con unos palets de trastos del escenario Ray-Ban. Ala, todos para casa. Son las 7 y pico del domingo.