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domingo, 17 de febrero de 2019

[Noticia] Azucarillo Kings vuelven con tres conciertos en Sidecar

Veinte años después de la publicación de su primer disco y después de 17 años sin tocar juntos, Azucarillo Kings han decidido montar unas fiestas-conciertos en una de las míticas salas en la que se forjaron como leyenda viva del macarreo bailongo y el latín más sensual. 

Personalmente disfruté de lo lindo con sus liadas sobre las tablas y trataba de no perderme ningún concierto suyo que me pillara medianamente cerca, de los que tengo unos billetes con sus caras que tiraban en los conciertos (se adelantaron a los traperos con eso de tirar viruta al populacho) y que guardo como oro en paño.


Ramón Faura y sus secuaces tienen ganas de hacer que lo pasemos bien y para ello han desempolvado el repertorio que tantas pantorrillas sacudió en el que hay temazos como su reinterpretación de esos grandes hits como ¿Me Lo Dices O Me Lo Cuentas? (Where Is My Mind de Pixies), Ponte Gamba En Lloret De Mar (Girls & Boys de Blur) o Humo En El Water (Smoke On The Water de Deep Purple).

Las imprescindibles citas con los Azucarillo serán en la barcelonesa Sala Sidecar, los días 16, 23 y 30 de marzo, de las que podéis adquirir las entradas pulsando AQUÍ. Azucarillo Kings are back!.



martes, 14 de julio de 2015

[Disco] Le Petit Ramon i Waldorf Astoria - Senyores Senyores Senyores (2015)

Ya sea con Le Petit Ramon, con Macho, o anteriormente con los Azucarillo Kings, Ramón Faura tiene implícito un carisma y ese don magnético  con el que es capaz de dejar a nadie indiferente haga lo que haga.

Posiblemente estamos ante el mejor y más libre trabajo de este valiente músico catalán y en el que es capaz de absorber sus más sanas influencias (o eso me parece a mí) como en los casos de Ara Tot Penja D'Un Fil, puro Pau Riba época Dioptría; o en ese blues loco que es Caramels y que bien podría haber sido a dúo con Pi De La Serra.

Despliega también una efectividad/electricidad irónica en El Conseller, nos hace disfrutar de una psicodelia bien entendida en Els Mitjons, toca patatona en la bellísima La Gruta; o ese rollo beat de la impepinable Oh Mariluz, disfrutables todas al 100% para cerebro y oídos (suma poco habitual) y de escucha obligatoria para toda esa gente que sepa disfrutar de rock inteligente sin postureo ni barba de leñador y camisa de cuadros abrochada hasta el cuello. Le Petit es gigante.