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jueves, 24 de octubre de 2013

[Concierto] Editors - Sala Razzmatazz (Barcelona) - 19/10/2013

Antes de aceptar la propuesta de escribir la reseña del concierto de Editors en el 13º aniversario de la Sala Razzmatazz, le advertí a Roco que quizá no era la persona indicada, ya que mi relación con el grupo se sustenta más en el enamoramiento ciego de los principios que se ha ido diluyendo con el pasar de los años, y que ha hecho que perdiera interés en la escucha de sus últimos trabajos.

Así asistí al concierto, por un sentimiento de nostalgia de los dos primeros discos y mucho escepticismo respecto a los dos últimos, los de su cambio de estilo, un estilo que a una amante de las guitarras crudas, sin florituras electrónicas, no agrada demasiado. Pero fui con muchas ganas, quizá esperando que la versión en directo me sorprendiera agradablemente…y así fue. 

Bien es cierto que la sala pecó un poco en el sonido, el bajo apenas se oía y especialmente la voz del cantante, que estaba un poco baja y no sonaba en todo su esplendor, una lástima porque Tom Smith tiene una de mis voces preferidas del panorama indie.

Después de empezar con Sugar y Someone says, ya en la tercera canción apretaron acelerador: Smokers outside the hospitals doors, una canción que pone los pelos de punta y a la vez carga de energía a cualquiera, la gente empezó a animarse. Mantuvieron el calor con Bones, otra de las buenas del segundo álbum. Siguieron con temas de su tercer y cuarto disco; Eat raw meat=blood drool, Two hearted spider, y You don’t know love que, aunque en directo ganan algo en intensidad (en especial esta última), bajaron un poco revoluciones entre el público. 

Pero nuevamente volvieron a inyectar adrenalina, tocando a continuación All sparks que, aunque no creo que sea de los mejores temas de su álbum de debut, sí lleva el antiguo (y creo que añorado por la mayoría) sello de la banda británica. Formaldehyde y sobretodo A ton of love, dos de las buenas de su último trabajo, mantuvieron a la gente en tensión, que ya estaba entregada a la banda. Like treasure sólo sirvió para coger un poco de aliento y afrontar otro de los momentos álgidos, con An end has a start, que, como todos los hits, en el concierto vino seguida de otra de las míticas de la banda, Bullets, aunque para mí ésta sonó un poquito descontrolada y acelerada y podía haber sido sustituida por algún otro tema, como por ejemplo When anger shows, una de mis preferidas y que eché de menos en el setlist. 

Nuevo parón con In this light and in this evening y The phone book (vi algún bostezo que otro entre la gente) para preceder un fin de fiesta, con la imprescindible Munich, donde yo ya perdí los papeles y disfruté como en pocos conciertos, seguida por otra de las antiguas y conciertera, Racing rats. Honesty cerró el setlist dejándonos con buen sabor de boca y con ganas de más. 

El bis fue totalmente electrónico, a excepción de Nothing, la balada más bonita de la noche para mí y que con más guitarreo sonó realmente bien, pero Bricks and mortar y especialmente Papillon, hicieron las delicias de los fans del estilo más sintético de la banda.

Es verdad que Editors ha dado un vuelco a su estilo (y me cuento entre sus detractores) pero si tengo que elegir entre un concierto suyo o de Interpol (banda con la que se les comparó en los inicios y de la que me declaro fan absoluta), me quedo con nuestros protagonistas: un concierto es mucho más que sonido, es ponerle ganas, meterse a la gente en el bolsillo y hacer que disfrute, y ellos, con su energía y un repertorio inteligentemente escogido y bien alternado, lo consiguieron.



* (Fotografías cortesía de Elesh)


miércoles, 19 de junio de 2013

[Disco] Editors - The Weight Of Your Love (2013)


Nunca me he creído en exceso a este grupo británico, que si bien tienen algunos logros en su haber, a mi entender nacieron al amparo del éxito del primer éxito de Interpol y supieron subirse bien al carro, incluso para que la jugada les saliera mejor que a los primeros.

Hace cuatro años de su último trabajo, y como en los anteriores, su fórmula se halla metida en un bucle de repetición de esquemas, que si bien funciona en algunas canciones lo único que consigue es aburrir supinamente.

El single Ton Of Love, con unas guitarras más rockeras y luminosas de lo habitual no está del todo mal, pero el tufo que desprenden a los primeros U2 hace que no me llegue a gustar más, o Formalhyde, para mi el hit del disco, vivaz y efervescente como ninguna otra de este The Weight Of Your Love, y quizás la más cercana al legado de Joy Division de todas las que han escrito Tom Smith y su banda.

El resto, épica lena estadios vacía que no nos aporta nada a nosotros, y me temo que tampoco a ellos aparte de billetes y royalties. Totalmente prescindible.