viernes, 8 de agosto de 2014

[Concierto] FIB 2014 - 17, 18, 19 y 20 de julio - Benicàssim (Castellón) [Parte 2]


Sábado 19 de julio

La calurosa jornada del sábado llegamos al recinto escuchando de fondo los gritos y la energía de Los Nastys. Sin embargo los cogimos ya en su última canción y nos fuimos directos al escenario Maravillas en busca de Triángulo de Amor Bizarro.

Los gallegos atacaron con un sonido duro y cargado hasta los topes, desplegando temas de su acertado último trabajo Victoria Mística, y también otros como De La Monarquía A la Criptocracia , que Roco detectó enseguida. 

En el siguiente plato del menú nos repartimos las cartas. Jero Romero ocupó mi atención sólo en sus primeras canciones (no fue el caso de Roco), que disfrutó de un concierto en el que la complicidad del manchego con su escudero Charlie Bautista regaló momentos sublimes, recuperando temas del primer disco en solitario como Cabeza De León, la siempre emocionante Las Leves o la más reciente y que sonó más vigorosa que en estudio, Hombre Mayor y que pasó a ser de sus favoritas suyas tras eso.

Yo por mi falta de conocimiento del repertorio, decidí irme a ver el pop ¿eurovisivo? y con bailarinas marca Mtv de Katy B. Le comenté a mi compañero Maikel que su propuesta hubiera sido impensable hace unos años en ese mismo festival, pero está claro que los tiempos han cambiado y se atiende a la gran audiencia juvenil británica que atiende el evento.

Afortunadamente, la noche avanzaba para ofrecer uno de los platos más fuertes de todo el festival: Manic Street Preachers. Relegados al escenario Trident, los de Gales hicieron una exhibición de temazos y lo dieron todo a pesar del calor sofocante. Abrieron con Motorcycle Emptiness y ya no soltaron el acelerador, especialmente su cantante James Dean Bradfield

Cayeron algunas de su nuevo Futurology, como el tema homónimo o el single Walk Me To The Bridge, y otras joyas del pasado como You Stole The Sun From My Heart, Tsunami, You Love Us o la facilona Your Love Alone Is Not Enough (sin Nina Persson claro). Los himnos A Design For LifeIf You Tolerate This Your Children Will Be Next, con la que cerraron, valieron medio festival.

Acabado el recital nos volvimos al Maravillas para ver el show de Lily Allen. La verdad es que su puesta en escena no tenía pérdida, con unos biberones gigantes iluminados por el escenario y con unas bailarinas con caretas de perro. LDN, Hard Out Here y Smile), y la versión que realizó del Somewhere Only We Know de Keane.

Antes de que terminara su concierto decidí irme pitando a ver otro plato fuerte: Cat Power. Mientras tanto Roco llegaba de rebote a las tres últimas canciones de los maños Tachenko pero entre ellas un nuevo clásico de la banda como es Dame Una Pista, que sonó fulminante y certera como pocas en todo el festival.

Chan Marshall actuó para una audiencia poco numerosa en el mismo escenario que los Manic, hecho que me permitió acabar accediendo a primera fila sin problemas a medida que se acercaba la hora de The Libertines. A pesar de sus quejas constantes a los técnicos para que le subieran sus monitores de voz, la norteamericana se mostró distendida e hizo alarde de sus gestos y muecas imprevisibles.

Abrió con la emocionante The Greatest e interpretó diversas de su álbum Sun, como Cherokee, Ruin o Manhattan. Debo reconocer que me perdí bastante durante su actuación, sin saber muy bien qué estaba interpretando (a pesar de ello decidí quedarme hasta el final y apreciar el divertido lanzamiento de flores y pegatinas que realizó, de las cuales pude conseguir una).

Sabía perfectamente que ya me encontraría a Pete Doherty y Carl Barat encima del escenario, habiéndome perdido el inicio de su concierto y su Time For Heroes como después me dijo Roco.

Con la portada del Up The Bracket decorando el fondo de su escenario, fueron desgranando de manera caótica pero contenida su repertorio, mostrando no obstante la compenetración que existe entre los dos cantantes cuando estaban uno frente al otro en el mismo micro.

En los bises cayeron dos de mis favoritas, la susodicha Up The Bracket y What A Waster, y tras su final con I Get Along hubo el único momento de maltrato del material escénico que pude ver en todo el festival. Detalles punk a parte, la verdad es que no me decepcionaron. Abandonamos el recinto viendo de coletilla a Toxicosmos DJ y oyendo y observando de lejos a Example, al parecer petándolo con un público entregado.

Domingo 20 de julio 

La última jornada tuvimos ciertos problemas por carretera para llegar al festival, lo cual nos hizo perdernos gran parte del concierto de The Presidents of the U.S.A., que empezaban a las 19.15h.

Enganchamos con su versión de Video Killed The Radio Star y, a falta de Lump, pudimos disfrutar de su otro hit Peaches poco antes de que acabaran. La verdad es que eran como un rara avis del cartel y, a pesar de los años, transmitieron buen rollo y energía a base de saltos.

Con el sol todavía tocando de lleno el escenario principal nos dirigimos allí para chequear a Kodaline, un cuarteto que sigue la estela de los Coldplay o Keane más sensibleros, y que sólo me cuajaron en momentos puntuales (por ejemplo cuando cerraron con su tema quizás más conocido, All I Want). La que sí que nos cuajó de manera grata fue la jovencísima Nina Nesbitt, que mostró una actitud con tablas con su rock suave y pegadizo de buenos coros (y, todo hay que decirlo, también nos elevó el ánimo) y que a Roco le recordó KT Tunstall en la mayoría de casos.
a los éxitos masivos de

A continuación era la hora de Travis. La banda escocesa ofreció uno de los mejores conciertos del festival en mi opinión. No sonaron nada edulcorados, hecho que agradecí enormemente y me mantuvo alerta durante todo su show.

El irreconocible Francis Healy, con barba de náufrago, también ayudó lo suyo con sus acercamientos al público y el buen rollo que transmitía. El repertorio fue de lo más acertado, sonando las obvias Side y Sing, pero también gemas como Writing To Reach You (la canción con la que los descubrí), Flowers In The Window (que sonó desnuda y con toda la banda al frente del escenario) o Why Does It Always Rain On Me?, con las que se despidieron.


Después de tomarnos un descanso era el turno de M.I.A., otro nombre con mayúsculas de esta edición. Con una especie de dj marcando los ritmos y demás ruiditos al fondo y dos bailarines incansables (chico y chica), la cantante de orígen indio montó un fiestón que pasó como una exhalación para quienes lo disfrutamos.


La sensación que me quedó era que había sonado una sola canción de una hora, hecho debido al empalme que se producía entre los temas. Al igual que el cantante de Travis, pero de un modo más exagerado, la cantante buscó el contacto con la audiencia mezclándose con ella.

El ambientazo tuvo sus subidones con Paper Planes, que sonó la penúltima, y con otras como la machacona Bring The Noize, Y.A.L.A., o Bad Girls, con la que cerró. En definitiva, más que un concierto aquello fue una juerga bendita.

Cedo ahora mi turno a Roco, ya que a partir de tal desfase me desconecté un rato del festival.
(Roco). Turno tomado. Opté por disfrutar de unos de mis héroes 90's, los imperecederos The Charlatans, con un erernamente joven Tim Burguess al frente, presentes en el primero, el décimo y en este veinteavo FIB, que desplegaron todos sus éxitos, desde North Country Boy, Blackened Blue Eyes y su gran hit que provocó el éxtasis entre el populacho (y también excesivas fugas al terminarla) The Only One I Know.

Tras ellos, los vigorosos The Courteeners, que ofrecieron una actuación sin fisuras y con los british del público totalmente entregados, pero la vaca no daba para más y las hamacas de la vip nos llamaban a gritos.

Desde allí vimos fragmentos sin demasiado interés (lo mismo que le provocaba a Tomás Fernando Flores, el cual teníamos delante) para hacer hora a nuestro broche final de esta experiencia imborrable para un trío sin igual.

No había mejor manera para decir adiós que con un gurú telúrico y espiritual como el maestro Julio Ruiz, que ataviado como Dj Rojiblanco, que tras unos primeros momentos con fallos técnicos nos regaló temazos que iban desde The Stranglers, R.E.M., P.U.S.A., Los Planetas, Kasabian o Franz Ferdinand, vaya, lo que vendrían a ser los guitarrazos de la despedida. Y así fué, nos fuimos tan felices (o más) que cuando llegamos y ya con ganas y síndrome de Estocolmo para afrontar la edición de 2015 si así se tercia.
















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